El consorcio VACCUS no era solo un enemigo, era un sistema de corrupción bien aceitado. Su traición era un doble crimen: inflar los precios de las vacunas esenciales a costa de vidas humanas y usar sofisticados esquemas de lavado de dinero
y sobornos para comprar la complicidad de funcionarios en la OMS. La demanda de Flint era el mejor ataque de defensa.
"El poder de VACCUS no es solo económico, es el de la percepción. Marcus Flint, su abogado, está diciendo a la prensa que somos una 'organización terrorista' que interfiere con la salud global y que actuamos por motivos oscuros y envidia corporativa," advirtió Julián, señalando una cita incendiaria en un periódico digital que mostraba a Flint con una sonrisa de depredador. "La única forma de detener la venganza de Flint y hacer que retire esta demanda es convertir nuestra acción administrativa en Malta en una acción penal aquí, en casa, con cargos federales que no puedan ser desestimados."
Alana asintió, su mente legal y fría calcula