El consorcio VACCUS no era solo un enemigo, era un sistema de corrupción bien aceitado. Su traición era un doble crimen: inflar los precios de las vacunas esenciales a costa de vidas humanas y usar sofisticados esquemas de lavado de dinero
y sobornos para comprar la complicidad de funcionarios en la OMS. La demanda de Flint era el mejor ataque de defensa.
"El poder de VACCUS no es solo económico, es el de la percepción. Marcus Flint, su abogado, está diciendo a la prensa que somos una 'organiza