Tres días después, Estefanía recibió una llamada en medio de una clase que la obligó a salir al pasillo.
—Buenas tardes, señora Sterling. Le llamamos del centro médico para recordarle su cita programada para esta tarde.
Justo entonces recordó que su inyección anticonceptiva acababa de vencerse y necesitaba renovarla sin falta.
Con todo el caos de los últimos días y la partida inesperada de Cristian, ella había pasado por alto ese detalle.
Y vaya detalle.
—Sí, por supuesto —confirmó de inmediato