Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana siguiente de su pacto fatal en la recámara, Damon no perdió el tiempo. El cambio de look radical no era solo por un capricho, era una operación de seguridad.
Harper, aún adolorida por la paliza de la fuga y con las palmas vendadas, fue despertada bruscamente. Damon, ya vestido con su habitual traje costoso y su camisa de seda oscura, estaba al pie de la cama.
—Levántate, prometida — Harper apretó los labios e







