28.
Ikaika se levantó como de costumbre muy temprano, necesitaba pensar, relajarse, aún se sentía muy culpable por todo lo que había pasado. Su culpa por la muerte de Giordano no la dejó descansar, pasó a ver a su hijo que dormía plácidamente en su cuna y le encargó mucho a la empleada que vela su sueño que en cuanto despertara la llame. Salió a caminar por los alrededores como acostumbra en su país. Se puso los audífonos con música para correr un poco y despejarse, alrededor de una hora volvió a l