En el trayecto de regreso al hotel Daniel finalmente cayó rendido del sueño, pues desde que aterrizaron el niño se había negado a dormir más que una pequeña cabeceada. Cuando bajaron del auto Nathaniel la ayudó y tomó al niño en brazos y luego entrelazó sus manos caminando directo hacia la entrada.
La recepcionista les regaló una sonrisa al verlos entrar y uno de los botones les ayudó solicitando el ascensor que se abrió nada más llegar frente a las puertas metálicas.
—Gracias.
Dentro del ascen