Cap 28

Cuando Layla despertó esa mañana con un mal presentimiento y un fuerte dolor de cabeza jamás imagino lo que vendría a continuación, y si lo hubiera tan siquiera sospechado seguramente hubiera fingido estar enferma y no poder levantarse de la cama.

Pero ahora, sentada en la mesa del comedor y dándole un trago a su segunda mimosa de la mañana se dio cuenta que era demasiado tarde.

-He escuchado que te has desenvuelto maravillosamente en todos los eventos desde que regresaste. En hora buen
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