Elva le estaba presentando a Nicolás sus muñecos cuando me acerqué. Capté la mirada de Nicolás y le sonreí. Él no hizo ningún gesto de respuesta. Simplemente parpadeó y volvió a mirar a Elva.
Elva recibió hoy todas sus sonrisas. Si bien me alegré por ello (nunca sentiría celos de mi hija), sentí la creciente brecha entre Nicolás y yo. Entonces, no me había perdonado haber besado a Julián, por hacer lo que había que hacer para salvar al reino y a él.
Cuando terminaron de jugar, Nicolás le d