Me propuse mostrarle a Julián lo que debería ser tener una novia de verdad tan pronto como pude. Así que temprano, a la mañana siguiente, me vestí con mi vestido más lindo y me presenté en su puerta con una canasta de pan fresco que saqué directamente de la cocina. Aún estaban calientes.
Llamé a su puerta. Brian la abrió y su ojo tembló en lo que supuse era sorpresa. Fue la mayor emoción que jamás había visto en él.
“¿Julián ya está despierto?”, pregunté.
“Se está vistiendo”, dijo Brian