Tania seguía en el restaurante y tomando pedidos también, ella se movía con gracia de una mesa a otra sirviendo los platillos que los clientes habían ordenado.
Mientras El joven seguía observando con una sonrisa pícara, entonces muy travieso se atrevió a llamarla, camarera! dijo, y con un ademán de la mano hizo que ella se acercara a su mesa.
Disculpa preciosa!, pero es que tengo mucha hambre Cuándo me traerías mi plato, o al menos si va a tardar más Podrías hacerme compañía dijo muy atrevido e