Tania continuaba en el hospital con su nana, al menos por rato, observaba el rostro de la anciana durmiendo plácidamente, que tenía entre la salida de la universidad y su siguiente trabajo.
Sabía que no todos todos los días podría visitarla, por eso ese día decidió pasar por el hospital por un momento al menos.
Al final Tania se levantó y le dio un beso en la frente a la anciana, para luego retirarse a tomar el autobús llegar hasta el restaurante dónde trabaja su primer turno.
Una vez que subió