El oscuro sentir que se había apoderado de la inestable mente de Vlad Sarkov lo confundía. Era una mezcla de furia y frustración, con tintes de odio y una pizca de deseos homicidas. Y como si eso no fuera poco para un simple mortal, también estaba caliente. Y planificar el castigo para su desobediente sirvienta por haberse ido con otro hombre no hacía otra cosa que calentarlo más todavía.
*—Y el primer lugar de la feria de ciencias de este año es para: ¡Ken Inver!
Los presentes aplaudieron al