XLVI Condenados

—Todavía no puedo creer que hayas aceptado venir —dijo Evan, mientras conducía el auto hacia el lugar de la fiesta.

—Mi terapeuta insistió —dijo Vlad—. Estaré lo que aguante. Si la música está muy fuerte, me largo. Si hay mucha gente, me largo. Si me aburro, me largo.

Él se tomaba su terapia muy en serio. Hace poco habían iniciado sesiones grupales. Todos los Sarkovs estaban allí, había sido idea de Eva. En eso la muchacha se parecía a Sam. Tenía ese afán de arreglar lo que estaba roto a cualq
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