– Y una vez tengas tu hija, ser una familia si estás dispuesta. Ella nunca se enterará del trabajo de su padre: irá a la escuela, tendrá amigos e iré a clase de ballet por la tarde. Y nunca, pero nunca dejaré que se involucre en mi mundo. Solo déjame estar junto a ti, por favor.
Las últimas lágrimas recorrían las mejillas de Katya mientras escuchaba a Egan hablar.
Él estaba rendido a sus pies, con una mano en su vientre y la otra postrada en el suelo. Egan siempre le había dicho que ella era s