Egan se detuvo frente a la puerta de la oficina que su tío utilizaba. Le había dolido como ninguna otra cosa le había dolido antes dejar a Katya en la habitación. Egan sentía la misma presión en el pecho que sintió el día que su madre murió. Katya no estaba muerta, pero Egan sentía que él mismo estaba muriendo.
Un acta de nacimiento de una desconocida, un documento de adopción encriptado, la moneda en el bolso de Katya, el correo de colaboración y el misterioso "A". ¿Artem o Argus? Todo era un