Sylvana estaba a punto de romperse a llorar, pero Egan tenía ya una bebé en brazos que si también la soltaba, ella se echaría a gritar y haría un terrible escándalo. Egan deseó poder ser un poco de consuelo para su prima, pero supuso que tendría que conformarse con poder ofrecerle ayuda en lugar de consuelo.
– Eso no tiene sentido –dijo Egan–. ¿Por qué Elian me mandaría a buscar por todo el mundo unos archivos que él no quería que encontrara?
Sylvana se encogió de hombros.
– No lo sé. Solo sé, y