Egan obtuvo su respuesta una hora después. Argus le había contado todo lo que Katya le había dicho, cómo se relacionaba con lo que Frederick le había contado sobre Boris y ahora algunas cosas de las que había dicho Ivan cobraban sentido.
Egan estaba sin aliento, respirando más por costumbre que por necesidad y, por supuesto, completamente desolado sobre lo que había oído. Lo que más le tenía preocupado era saber que él en realidad no tenía sangre Caruso.
Argus miraba a su amigo con preocupación