Katya sintió su corazón caerse ante sus pies y su sangre helarse. El miedo hizo su cuerpo empezar a temblar y sus alertas se dispararon. Egan era peor de lo que ella creía; debía huir de ahí cuanto antes.
Egan notó que ella ya no lo seguía por el pasillo, por lo que se detuvo para observar lo mismo que ella miraba. La bonita fotografía de la mujer rubia y pecosa removió los sentimientos de Egan, haciendo que su nostalgia lo llevaran a mirar a Katya en busca de consuelo.
– Es hermosa, ¿no crees?