A Egan le dieron el alta unas horas después. Era cierto lo que Ivan había dicho. Con apenas unos rasguños, moretones y un poco cojo de una pierna, Egan salió caminando de la clínica.
Argus los esperaba en el estacionamiento con el auto de Egan. Al contrario de la última vez que cuando la que le daban el alta era a Katya, Sylvana no estaba por ningún lado. Solo un estoico Argus.
– Egan –le dijo Argus, deteniendo a Egan antes de que entrara al auto–. Debo decirle algo antes de que partamos y nos