En cuanto la puerta suena, respiro hondo y me encamino hacia ella, queriendo ser la que lo reciba para no avasallarlo desde el inicio de la velada. No todos estaban felices con esta reunión, porque mientras mi padre estaba contento de poder conocer al chico que estaba “rondándome” (según sus palabras), mi madre era absolutamente otro cantar, estaba más que molesta porque resultó ser cierto que había alguien en mi vida (que interrumpía con su absurdo plan) y, casi puedo jurarlo, algo va a intent