-Bueno... No es como que me lo haya preguntado.
Lo mirada de mi padre pasa de mí a Rache y alza una ceja a modo de interrogante y su sonrisa se ladea.
-Así que aún no se lo pides.
El gesto del pelinegro se dirige por un instante a mí como prometiendo venganza y nuevamente se concentra en mi padre, encogiéndose de hombros.
-La verdad es que no, no lo he hecho porque no quise ponerle presión, es muy pronto quizás y, ¿qué haría si ella me dijese que no?
¿El maldito está haciéndose la víctima?