99. El magnetismo
Mientras Hadriel se inclinaba sobre Hellen, su rostro comenzó a acercarse al de ella sin que lo notara. Era como si una fuerza invisible lo empujara, atraído por el imán que ella representaba. Sus ojos no se apartaban de los suyos, y cada centímetro que los separaba parecía desvanecerse en un suspiro. Podía sentir su respiración, cálida y suave, mezclándose con la suya. Todo su ser clamaba por ella, por sentirla aún más cerca, por dejarse llevar por ese impulso tan poderoso como incontrolable.