33. Las manchas
Hellen se encontraba en el interior de la lujosa mansión de su tía Radne. Ese lugae siempre parecía sofocarla con su grandiosidad. Cada paso que daba le resultaba un recordatorio de la intensidad de la noche anterior. Sentía su cuerpo adolorido, marcado no solo físicamente, sino también emocionalmente, como si las huellas del hombre enmascarado hubieran quedado impregnadas en cada fibra de su ser.
Mientras subía las escaleras hacia su habitación, sus piernas temblaban ligeramente, no solo por e