174. Los observadores
Hadriel, en el momento en que Hellen confesó su amor fue como la culminación de un viaje largo y arduo, uno que había emprendido sin siquiera saber hacia dónde lo llevaba. Escuchar esas palabras de sus labios, pronunciadas con tanta sinceridad y emoción, fue como un bálsamo para su alma. Durante años, había vivido con una sensación de vacío, una incomprensible falta de algo que no podía nombrar, pero que ahora entendía que siempre había sido ella. Hellen era la pieza que faltaba en su vida, la