157. El chantaje
Hellen percibió como el suelo parecía desvanecerse bajo sus pies mientras las palabras de su tía resonaban en su mente como golpes implacables. El ambiente de la sala de estar, una vez familiar y seguro, se transformó en un escenario opresivo, donde cada rincón parecía cerrarse sobre ella, aprisionándola en una trampa de su pasado.
Radne, sentada con esa arrogancia característica y un destello de malicia en sus ojos, era el recordatorio viviente de las sombras que Hellen había intentado dejar a