140. El papá
Hadriel condujo unos metros, lo suficiente para apartar el auto de la carretera y estacionarlo en un lugar seguro. Mientras lo hacía, su mente seguía girando en torno a lo que acababa de suceder. Las emociones estaban a flor de piel, entrelazadas con el alivio, la sorpresa y un amor profundo por los niños que lo habían asustado tanto
Al salir del coche, Hadriel se acercó nuevamente a Hellen, sintió que la tensión en su cuerpo se disipaba lentamente. Se permitió respirar, aunque el nudo en su pe