113. El querer
Ese amor, tan puro e incondicional, contrastaba dolorosamente con la confusión y la tristeza que sentía por lo que había sucedido con Hellen. A su lado, ella también permanecía en silencio, sus ojos fijos en los bebés, pero Hadriel podía sentir que su mente estaba en otro lugar, probablemente recordando los eventos recientes, igual que él.
Miró a Hellen de reojo, tratando de descifrar sus pensamientos, pero su expresión era impenetrable. A pesar de todo lo que habían compartido, todavía había u