Capítulo Siete; Parte de mi sueño.
Escucho las aves cantar y les juro que se siente como si un dinosaurio estuviera rugiendo en mi oído.
Abro los ojos con tanto pesar y me alegro que las cortinas de mi ventana estén cerradas por qué de no estarlo, el sol habría sido demasiado malo con mis ojos. La cabeza está por estallarme y esa sensación de náuseas aparece como por arte de magia.
Me levanto de la cama y corro hasta el baño en dónde apenas puedo llegar a la taza sin hacer un desastre. Lo que supongo fue mi cena termina flotan