—¿Estás lista para adornar la boda más importante de tu vida? –cuestiona y asiento sintiendo emociones mezcladas.
—Estoy nerviosa. –confieso–, es la boda de mi hermana y quiero que sea perfecta.
—Lo será, he visto el talento que tienes y sin duda quedarán encantados con tu trabajo. Traje las tarjetas para ponerlas en las suculentas, las olvidaste en la mesa.
—Oh por dios, ¿En serio? Qué cabeza la mía. Por fortuna te tengo a ti, que no es capaz de salir de nuestra casa sin revisar dos veces má