- "No puedes usar esto para justificar tus problemas por el resto de tu vida", advirtió su padre.
La reina Nair mencionó levantarse y el rey le ordenó que lo hiciera:
- ¡Quédate! ¡No volverás a poner una mano sobre su cabeza!
El príncipe Lucca intentó coger la mano de su madre, que estaba sobre la mesa, pero ella la apartó de inmediato, impidiendo que su hijo menor la tocara.
- ¿Qué se dice hoy de mi hijo, Ricardo? - preguntó el rey a su consejero.
- El pueblo del País del Mar alega inmadurez p