- Me refiero a todo. Me tienes miedo. Y no voy a hacerte daño... Ni hacerte ningún daño. - Se detuvo y me agarró de los hombros, haciéndome mirarle.
- Todavía me duele el corazón por las palabras que ya me ha dicho... Y las escenas que he visto.
- Tienes que darme una oportunidad para demostrar que soy mejor que la versión de mí misma que te presenté.
- Pregúntame esto... ¿Llevar pintalabios y pendientes? - Me reí, atónita.
- Sí... Te lo pido de todo corazón. No suelo abrirme mucho a la gente.