Mundo ficciónIniciar sesiónMiré a Catriel toda embadurnada de pintura y di un paso atrás, tocando el lienzo, que parpadeó y cayó sobre el segundo, que intentaba sujetar, tirando tres al suelo.
Me mordí el labio nerviosamente, mirando en su dirección:
- ¡Lo siento!
Se acercó al daño que había hecho y me di cuenta de que el zumo que sostenía también había caído sobre su obra.
- Lo siento, Alteza. -







