- Fue... Exactamente como debía ser.
- Creo que estaré marcado con esta pintura por el resto de mi vida.
- ¡No lo estarás! - me aseguró. - Es pintura al agua. Se quita en la ducha.
- La otra tardó siglos en quitarse... Me quemaba la piel al quitarla.
- Como sé que hay un monstruito en el castillo, dejé a su alcance pintura infantil. - Sonrió. - Ya estaba temiendo que me pintaran.
- Qué bien... Que sepas lo molesto y... Digno de recibir pintura en la cabeza... - Sonreí, intentando limpiarme la c