Se me revolvió el estómago de inmediato. Lucca apareció con una sonrisa:
- ¿Estás bien, Aimê?
Asentí con la cabeza, incapaz de decir una palabra y a punto de vomitar si me arriesgaba.
- Mamá dijo que no se sentía bien. Todo está listo para que partamos de regreso al castillo. ¿Nos vamos?
Tomé la mano que me ofrecía y me fui sin siquiera despedirme de la duquesa, sintiéndome destruida por dentro.
Tenía que odiar a Catriel Levi Mallet aún más de lo que ya lo odiaba. Sólo quería destruirme y ni si