- Max también te debía una deuda. Pero de todos modos... No volveremos a hablar de esto.
Me levanté y me dirigí hacia la puerta:
- Ve a tu habitacion. Te prepararé un té calmante que te dará sueño.
- No... no quiero dormir.
- Necesita descansar.
- En unas horas serás la reina de Alpemburg. Y la corona sobre tu cabeza la pondré yo. Nuestros padres están desaparecidos. El reino de tu futuro marido está en llamas. Alguien no quiere que seas coronada... ¿De verdad crees que podré dormir, Aimê?
Mien