Mis piernas tiemblan y mi corazón está ansioso, ya pasaron bastantes horas desde que se llevaron a Maxine. Y si no han pasado, entonces estoy alucinando por el tiempo. Necesito saber si Max está bien o si mi hijo está sano y salvo en su vientre. Pero nadie dice nada, nadie habla nadie viene a decirme algo, una noticia. Todos aquí guardan silencio, en especial los hombres y mujeres que visten de blanco. Carajo, me levanto de la silla y voy hacia la recepción de urgencias, no hay nadie que me pue