HANNAH
Salgo del auto y corro a la puerta de la casa de Leo. Toco con una desesperación que refleja la emoción que siento por compartirle la noticia de que la boda se ha cancelado, toco una y otra vez pero nadie abre. Es sábado y Leo no tiene ningún deber en el trabajo, el debería de estar aquí para abrirme la puerta y así poder hablar. Busco mi móvil no está en mis bolsillos, sino que debí de dejarlo en el auto. Me doy media vuelta y mis ojos se llenan de lagrimas y mi pecho de una presión qu