Mantengo la vista en la señorita que me ha recibido en el spa. Tiene una sonrisa amplia y parece estar demasiado feliz por atenderme, ¿ella también estará invitada a la boda? Conociendo el alcance de mi madre, tal vez sí. Me quedo quieta esperando a que borre esa cara y que me diga lo que debo de hacer. Creo que aún no es mi turno y lo se porque este lugar es muy pequeño y hay alguien siendo atendido ahora mismo. Siento una presión en el pecho, y creo que ese sentimiento es por lo que traigo en