HANNAH
Como una loca, busco algún lugar libre en donde dejar el automóvil. La idea que ha cruzado por mi cabeza me ha descolocado al grado de sentir que estoy hiperventilando de los nervios. Mis manos rodean el volante con una fuerza desconocida y mis palmas están sudando más de lo normal. Sí, estoy nerviosa y siento que si no me calmo voy a chocar contra un poste, un árbol o con otro coche en cualquier momento. A lo lejor veo un espacio vacío, conduzco hasta ese sitio y aparco con una facilida