—Hannah, me llamasta ayer en la noche... eres tú la que me ha buscado, ahora ten la maldita decencia de decirme para qué lo has hecho— comenta al otro lado de la línea muy, pero muy molesto.
—Leo, yo... quiero verte.
—No tengo tiempo,— miente, sé que Leo tiene tiempo y que si no lo tiene no se negaría nunca a buscar un espacio para mí.
—Por favor... solo un momento, Leo, te suplico que nos veamos, es por los viejos tiempos— lo intento convencer, pero solo obtengo un suspiro por parte de él. —Q