Mundo ficciónIniciar sesiónBenjamín se quedó con el teléfono en las manos mientras su sangre burbujeaba en las venas. ¿Cómo se atrevía Antonella a colgar sin dejarlo terminar de hablar? Esa mujer lo estaba volviendo loco.
Sin dudar, caminó apresurado, justo cuando vio a Dante entrar por la puerta con aire despreocupado, como si nada estuviera ocurriendo. Sabía que debía moderar sus palabras; después de todo, Dante era el gobernador del estado







