Mundo ficciónIniciar sesiónCarlota sonrió, sin dejar de mirar a Antonela a los ojos. Demostró toda su satisfacción por aquel descubrimiento.
Antonela debería haber tenido un poco más de cuidado. ¿Cómo pudo olvidar que Carlota vivía allí y que podría estar al acecho, esperando una oportunidad para hacerla caer en su trampa?
La rabia surgió como una dulce sorpresa. Al menos eso impedía que Antonela sintiera miedo de Carlota y la hacía defenderse, sin importar lo que la maldita vieja estuviera tramando.
— Tenía razón contigo – dijo Carlota mientras se inclinaba hacia adelante, mirando el rostro lleno de pecas de Antonela – es una pena que Benjamim no escuche mis consejos.
— ¿Y qué planeas hacer con lo que acabas de ver? – El encogerse de hombros de Antonela fue elocuente – ¿Vas a pedir que se publique en los periódicos







