Alicia Montero.
Cuando llegué a la habitación, me encontré con Raúl profundamente dormido, con un vendaje en la cabeza que indicaba que algo grave había sucedido. Sin perder tiempo, me acosté a su lado y lo abracé por la cadera, tratando de despertarlo suavemente.
La incertidumbre me envolvía por completo. No tenía idea de lo que estaba sucediendo, quién había golpeado a Raúl ni quién había intentado hacerme daño a mí. Mis pensamientos eran un torbellino caótico y confuso, incapaz de recordar d