Alicia Montero.
Mientras camino por el pasillo hacia el departamento de Raúl, siento un nudo en el estómago. La tensión entre nosotros es intensa, y no puedo evitar preguntarme qué estará pensando. Finalmente, llego a su puerta y toco el timbre, sintiendo el corazón latir con fuerza en mi pecho.
Raúl abre la puerta con una expresión seria en el rostro. Sus ojos reflejan preocupación y algo más que no puedo descifrar de inmediato. Entro a su departamento, sintiéndome incómoda por el silencio que