Alicia
Cuando abrí los ojos, el blanco de la habitación del hospital me rodeaba, pero la claridad no disipaba la confusión que sentía. Me di cuenta de que estaba conectada a un respirador, y la realidad del incendio de la noche anterior comenzó a atormentarme de nuevo. Los recuerdos del fuego devorando todo a su paso y los gritos de angustia aún resonaban en mi mente. No entendía cómo podía seguir con vida después de esa pesadilla.
Fue entonces cuando noté la presencia de Raúl a mi lado. Soste