Samantha se alegra mucho al ver a su madre allí, quien es su salvadora en ese momento. De manera instintiva, ella corre en su dirección y se tira al suelo, entonces se pone a llorar mientras la abraza por las piernas.
Bárbara la mira conmocionada ante esa acción, puesto que eso mismo era lo que ella solía hacer de niña cuando se sentía en peligro.
—Acabo de preguntar, ¿qué estaban haciendo? —repite autoritaria, después de pestañear varias veces, para no dejarse conmover por Samantha.
—Mi amor,