El roce de labios se siente suave y cosquilleante, asimismo, la necesidad de unirlos por completo. También, el anhelo de que los néctares de ambos paladares mezclen su sabor se torna demandante. Sin embargo, ninguno se atreve a dar el paso, por lo que tanto Adam como Samantha se quedan petrificados en su lugar e indecisos.
Por una parte, temen cruzar ese límite que traería tensión a su amistad; pero al mismo tiempo, no quieren perder la oportunidad de saborear ese beso tan ansiado. Esa es la ra