56. Hijo de puta, voy a...
Emilio se volvió casi loco cuando recibió esa llamada y, aunque parte de él se había quedado lívida ante la idea de un terrible escenario, tuvo que reaccionar bastante rápido y dejarlo todo botado para regresar con su mujer tan rápido como pudiera.
Se mantuvo pegado al teléfono durante todo el vuelo, esperando información que no lograba tranquilizarlo, no hasta saberla sana por sus propios medios.
Dos horas después aterrizó, un auto ya lo esperaba en el aeropuerto y no perdió siquiera un segund