Con un largo suspiro, Dylan recupera el control de sí y del temor que lo tortura. Quiere hacerlo bien y que ella disfrute en sus brazos. Necesita compensar con amor y placer todos los desplantes del pasado y el rechazo que ella vivió de su parte.
—Mi loba intrépida, te haré gemir mi nombre y todos sabrán que eres mía y que yo soy tuyo. Mi cuerpo, mi corazón y mi mente te pertenecen porque tú eres la protagonista de mi amor y me tienes prisionero a tus encantos.
» Te amo y siempre ha sido así. Q