Legna, de forma impulsiva, deja de emanar fuego y está lista para ir tras Dylan, pero Tron lo atrapa antes de que él choque contra el suelo.
Un suspiro de alivio escapa de los labios de Legna. Mira el domo con culpabilidad y retoma su tarea.
Cuando la herida de Dylan se cura, este se levanta confundido y mira hacia arriba. Sus ojos empiezan a cambiar de rojo a gris repetidamente, como si ambos colores lucharan entre sí.
Dylan se pone las manos en la cabeza y cae de rodillas, gritando.
—Hijo, tú