— Te amo Jesse.
— Lo sé y yo también te amo, a ti y a nuestra hija que son mi mundo entero.
Nos quitamos la poca ropa que nos quedaba debido a que nos estorbaba, yo abracé a Jesse y mis dedos se hundieron en su cabello.
— ¿Estás lista?
Le dije que sí y cuando finalmente llegamos adonde teníamos que llegar dos lágrimas aparecieron en el rabillo de mis ojos derramándose en mis mejillas.
— Perdóname Ale, no quería causarte dolor y si deseas puedo detenerme en este momento. Tu bienestar se enc